Por Rolando Herrera Poblete, Profesor de Estado en Historia y Geografía, (UFRO), investigador de la Historia Local y Patrimonio de Talcahuano.
Talcahuano por su calidad de puerto marítimo habilitado en el sur de Chile , unido a sus privilegiadas características geográficas , fue en el pasado puerta de entrada a las antiguas provincias de Concepción y La Frontera (Araucanía). Por lo cual ha sido visitado por innumerables viajeros, naturalistas y científicos ; algunos de los cuales en sus estadías, tuvieron el mérito y ocurrencia de dejar testimonio escrito de sus impresiones y observaciones, que nos permiten hoy reconstruir su pasado y constatar cómo era nuestra localidad en esas épocas en distintos aspectos.
Una de estas visitas fue realizada por un personaje de origen alemán, llamado Paul Treutler, un aventurero, ambicioso, romántico y andariego con conocimientos sobre minería, que recaló en nuestro puerto en el otoño de 1859, en viaje por vía marítima hacia las provincias de Valdivia y La Araucanía, en busca de minas , tesoros , fortuna y aventuras.
Talcahuano por su calidad de puerto marítimo habilitado en el sur de Chile , unido a sus privilegiadas características geográficas , fue en el pasado puerta de entrada a las antiguas provincias de Concepción y La Frontera (Araucanía). Por lo cual ha sido visitado por innumerables viajeros, naturalistas y científicos ; algunos de los cuales en sus estadías, tuvieron el mérito y ocurrencia de dejar testimonio escrito de sus impresiones y observaciones, que nos permiten hoy reconstruir su pasado y constatar cómo era nuestra localidad en esas épocas en distintos aspectos.
Una de estas visitas fue realizada por un personaje de origen alemán, llamado Paul Treutler, un aventurero, ambicioso, romántico y andariego con conocimientos sobre minería, que recaló en nuestro puerto en el otoño de 1859, en viaje por vía marítima hacia las provincias de Valdivia y La Araucanía, en busca de minas , tesoros , fortuna y aventuras.
Treutler tras su breve paso por nuestra ciudad, nos legó
una sucinta, pero detallada descripción del Talcahuano
de mediados del siglo XIX, fruto de su aguda y amena capacidad de observación,
que nos permite recrear la época de auge y vital relevancia como
puerto ballenero.
Paul Treutler, (1822-1888) aventurero y viajero alemán que recaló en nuestro puerto en marzo de 1859, y que describió y resaltó su importancia como puerto ballenero del Pacifico sur. (Fuente: www.memoriachilena.cl)
ANTECEDENTES BIOGRÁFICOS DE PAUL TREUTLER
(1822-1888)
Según antecedentes recogidos de su
autobiografía Paul Treutler era originario de Silesia, Prusia donde
había nacido en 1822. Desde joven se dedicó al estudio de las ciencias
naturales, principalmente de la minería, trabajando más tarde en minas que
poseía su padre.(1)
Después
de concluido sus estudios en un instituto, entró en la carrera práctica
al servicio del rey, trabajando durante
dos años en diferentes minerales.
En 1840 estudió en la Universidad de
Berlín, cursos de mineralogía, química y geología.Después comenzó una serie de viajes
científicos durante cuatro años
recorriendo Francia, Inglaterra, Bélgica, Austria y Alemania.
En 1846 tomó la dirección de una hacienda y
de varías minas y fundiciones de su
padre durante seis años.
En 1851, visitó exposición universal de Londres, donde
tuvo la ocasión do admirar las muestras
de minerales enviadas de América, y entre éstas las de Copiapó, Chile.(2)
Entusiasmado con la
riqueza prodigiosa de esos minerales,
determinó emprender un viaje a la América del Sur y Chile, pensando en recorrer
además Bolivia, Perú, Centro-América,
Méjico, california y Australia, y volver más tarde a su patria.
En enero de 1852
arribó a Valparaíso, proveniente de Hamburgo, donde permaneció varías
semanas, al cabo de las cuales se dirigió a Copiapó. Aquí residió siete años
dedicado con éxito a especulaciones
mineras. En 1859, Después de algunos reveses económicos decide volver a su
patria en busca de nuevos capitales y maquinarias.
Estando en
Valparaíso cambió de decisión
y aconsejado por algunas
personas optó por realizar una excursión a las provincias de Valdivia y
Araucanía, en la cual, según las tradiciones y los informes de historiadores se
encontraban ricos minerales, que, habían sido explotados por los españoles en la conquista, y que
yacían completamente ignorados. Además, que la minería era una rama de la
industria casi desconocido en aquellos pueblos no explorados hasta ese momento
por ningún individuo de suficientes conocimientos teóricos y prácticos. Entusiasmado por esas expectativas
resolvió dedicar un año al reconocimiento de esos territorios sureños.
En de marzo de 1859, se embarcó en un vapor con rumbo al sur y después de tres días de navegación, llegó a la bahía del Corral, desde donde tomó en un bote hasta la ciudad de Valdivia, que fue el centro de sus excursiones hacia La Araucanía.(3)
En de marzo de 1859, se embarcó en un vapor con rumbo al sur y después de tres días de navegación, llegó a la bahía del Corral, desde donde tomó en un bote hasta la ciudad de Valdivia, que fue el centro de sus excursiones hacia La Araucanía.(3)
Portada del libro escrito por Paul Treutler en 1861 en Chile , titulado: "La Provincia de Valdivia y los Araucanos" . donde relata sus exploraciones por los territorios mapuches de La Araucanía.
Según Carlos Keller, Paul Treutler estuvo en Chile desde 1851 a 1863, recorrió gran parte del país y escribió un libro sobre sus exploraciones en el territorio. Agrega que no fue un científico, sino más bien un aventurero, andariego y escritor que contaba sus andanzas con gran verosimilitud y entretención. Destacándolo como uno de los más valiosos y amenos testigos de una época y de la realidad de la vida cotidiana chilena.(4)
Keller cita las motivaciones personales que expone claramente el propio Treutler para viajar a Chile, destacando su fuerte espíritu de aventura, pero especialmente su ambición por las riquezas minerales inexplotadas del territorio.
“…Lo que condujo allá fue mi insaciable sed de conocimientos y mi inclinación a viajes y aventuras, estimuladas sobre todo por la admiración que me infundieron los riquísimas minerales de oro plata y cobre que tuve la posibilidad de admirar con motivo de la exposición internacional celebrada en Londres en 1851…”
“Que pobres me parecían en comparación con aquellos, los minerales de mi patria y todos los demás que había tratado prácticamente hasta entonces, y con qué expectativas me atraía la costa occidental de la América del Sur. ! Pues no hay ningún país del mundo comparable a la República de Chile, que contenga en su seno, en una superficie relativamente pequeña, iguales cantidades de minerales de oro, plata, cobre y carbón, de las que sólo se han explotado y beneficiado pequeñísimas porciones hasta ahora.”
“La mayor parte de esta colosal riqueza se encuentra todavía intocadas en las quebradas poco conocidas, inexploradas e inaccesibles de la Cordillera de la Costa, de la de los Andes y en el desierto de Atacama, como también en el territorio de los indígenas araucanos independientes.” (5)
Ilustración de los araucanos del libro de Paúl Treutler : "Fünfzehn Jahre in Süd-Amerika an den Ufern des Stillen Oceans" ,editado en Alemania en 1882.
Los años en que este alemán vivió en Chile corresponden a los del gobierno de Manuel Montt, uno de los periodos, más creadores y progresistas de la vida chilena, desde el punto de vista político y administrativo.
Este alemán aventurero tuvo también la suerte de moverse en dos escenarios novelescos. Recién llegado a Chile, se estableció en el distrito minero de Tres Puntas, (Copiapó) cuando la fiebre de la plata estaba en su grado más alto. Años después se trasladará a Valdivia, de la que hizo su base para expedicionar al territorio de los araucanos no sometidos.
Según Keller era hombre curioso e infatigable. En cuanto le hablaban de un hipotético yacimiento minero o de un tesoro enterrado por los españoles del siglo XVI o de la época de la Independencia, montaba a caballo o en mula y partía con la imaginación encandilado, sin cuidarse de las asechanzas de los hombres, de los peligros del camino o de las rudezas del clima.
En el trayecto observaba, deleitándose con el espectáculo de la naturaleza, anotando las costumbres bárbaras o curiosas, haciendo el inventario de las riquezas de la comarca. Gracias a esto bajo su pluma aparece un Chile casi absolutamente inédito.(6)
Keller, señala que en 1861, cundo llevaba 10 años en Chile decide publicar en Santiago un libro llamado “la Provincia de Valdivia y los Araucanos”, redactado en castellano. (7)
Estando de regreso en Alemania en 1882, escribió otro libro en idioma alemán en tres tomos , denominado: "Quince años en la América del Sur en las costas del Pacífico: lo visto y experimentado”, (Fünfzehn Jahre in Süd-Amerika an den Ufern des Stillen Oceans. Gesehenes und Erlebtes” von Paul Treutler, Leipzig: Weltpost-verlag, 1882). Donde resume sus viajes, observaciones y descripciones por Chile y los países de Sudamérica que visitó en su aventurera y andariega vida.
Portada del libro escrito por Paul Treutler en 1882 en Alemania , titulado: "Fünfzehn Jahre in Süd-Amerika an den Ufern des Stillen Oceans. Gesehenes und Erlebtes”, donde relata sus exploraciones durante 15 años por los territorios de Chile y Sudamérica.
Carlos Keller tradujo este libro que contiene los relatos de Treutler en sus recorridos por Chile, denominándolo: “Andanzas de un Alemán en Chile”, (1958)
En este texto se describe primero las exploraciones por Atacama, donde recorrió los distritos mineros de Atacama, Huasco, Caldera, Copiapó, yacimientos de plata de Tres Puntas, Chañarcillo, Cachiyuyo, Coquimbo y La Serena. (Equivalente al Tomo I del original de Treutler)
Además sus excursiones por las Zonas de colonización
alemana de Corral, Valdivia, Llanquihue, Quinchilca, La Unión, Río Bueno,
Osorno y Puerto Montt. Incluidas sus
cuatro exploraciones por la Araucanía y región de Los Lagos: que abarcaron
las localidades de San José, Mehuin y Queule, Toltén, Villarrica, Pitrufquén,
Pelehue y Voipire. (Equivalente al Tomo II del original de Treutler) .
En la Segunda parte del libro de sus
andanzas por la Araucanía y región de
Los Lagos, y en el Capítulo III, denominado: “1859, De Valparaíso a Corral y Valdivia”; Treutler relata sus
recorridos por la provincia de
Concepción, dónde visitó brevemente, la bahía de Talcahuano, recalando primero
en Tomé, luego en Penco, Talcahuano,
Coronel y Lota. Pasando por las islas
Santa María y Mocha.
Finalmente, incluye las
exploraciones por el centro de
Chile: Valparaíso, Santiago, isla de Juan Fernández, Los Andes, San Felipe
Quillota, San Bernardo, Peldehue,
Cauquenes, Constitución San Fernando,
Talca. (Equivalente al Tomo III del original de
Treutler, pero que no contempla los
visitas al Perú, Ecuador, y Nueva Granada) (8)
DESCRIPCIÓN DE TALCAHUANO POR PAUL TREUTLER (1859).
Como habíamos señalado anteriormente , en el otoño de 1859, el alemán Paul Treutler en viaje marítimo hacia Valdivia, arribó a la bahía de Talcahuano, en el vapor Príncipe de Gales, procedente de Valparaíso, desde donde había zarpado el 10 de marzo; su objetivo era llegar a las provincias australes de Chile, desembarcar en Corral e iniciar una expedición al peligroso territorio de los araucanos, junto con conocer la colonia alemana valdiviana que habían creado sus compatriotas, como una segunda patria.
Este viajero alemán desembarcó en Talcahuano, en ese momento el puerto de Concepción, situado en un faldeo a los 36º 42’ de Lat. S. y 73º10’ de Long. O, ; y que contaba con 5.000 habitantes. Recorrió el poblado por unas horas, observó sus principales características, naturales, comerciales y urbanas, elaborando un relato breve pero interesante que da cuenta de cómo era nuestro puerto en esa época. En lo económico resalta la relevancia de nuestra ciudad como principal puerto ballenero del Pacífico sur.
El vapor con Treutler a bordo, al llegar a la costa septentrional de la “magnífica bahía de Talcahuano “, ancló primero en Tomé para desembarcar y embarcar pasajeros, correspondencia y carga. De este pueblo destaca que era el principal puerto exportador de trigo y vino de Chile. Se detiene a describir en su texto detalladamente las carretas rústicas tiradas por bueyes, utilizadas para transportar esos productos, agregando que el trigo los trasportaban en cueros de vacunos y el vino en odres de cuero. Para beber el vino se utilizaban cuernos de vacunos. (9)
Ilustración de las carretas rústicas utilizadas para el transporte de trigo y vino observadas por Treutler en Tomé, del libro Fünfzehn Jahre in Süd-Amerika an den Ufern des Stillen Oceans, editado en Alemania en 1882.
Luego el barco pasa frente a Penco, donde el viajero alemán observa grupos de árboles frutales , jardines, y las ruinas del antiguo Concepción. Recordando sus distintas destrucciones por indígenas y terremotos, hasta su traslado a orillas del río Biobío en 1764. (10)
Finalmente, el vapor atraca en el puerto de Talcahuano, donde el viajero alemán resalta primero sus fortificaciones españolas, probablemente las de San Agustín y Gálvez que aún se mantenían.
“…Justamente frente a nosotros se encontraba la próxima meta de nuestro viaje, la ciudad de Talcahuano, situada románticamente en un faldeo, con antiguas fortificaciones españolas, al sur de la bahía a la cual dio su nombre.” (11)
Luego tiene palabras para resaltar las características naturales de la isla Quiriquina impresionándole sus serranías, selvas vírgenes, arroyos y cascadas. También observa la variada fauna de la isla, mencionando sus cabras, lobos marinos, choroyes y gaviotas.
“A mano derecha, hacia el oeste, surgía del mar la isla Quiriquina, resguardando el puerto propiamente tal y de cuyas serranías, cubiertas por selvas vírgenes, caen cristalinos arroyos, formando cascadas sobre las rocas. En las laderas saltaban grupos de cabros cimarrones, los lobos marinos se asoleaban en gran número sobre las rocas, bandadas de choroyes giraban con gran bullicio alrededor de las plantaciones de manzanos e incalculables cantidades de gaviotas y otras aves marinas, graznando fuertemente, volaban en torno al barco.” (12)
Ya aproximándose a la costa, a Treutler le llama la atención el gran movimiento y número de embarcaciones de pescadores, resaltando además la presencia de cetáceos en el puerto.
“Este escenario adquiría mayor movimiento aún con las blancas embarcaciones de los pescadores, que, en gran número, cruzaban el puerto y cuyas albas velas, iluminadas por el sol, se destacaban brillantemente del horizonte, y por una pareja de ballenas que se había aventurado hasta el puerto, donde lanzaban al aire grandes chorros de agua.” (13)
Según
este viajero alemán Talcahuano en esta
época era un centro primordial en el Pacífico sur, de reabastecimiento, comercio, descanso y juerga de los cazadores estadounidenses de grandes ballenas, para la producción de
aceite (combustible muy necesario para el alumbrado urbano y residencial de la
época); bullente actividad económica que se remontaba a 183o, apreciándose especialmente en la calle principal, paralela a la playa, probablemente la actual avenida Blanco Encalada.
“Talcahuano contaba unos 5.000 habitantes, era la principal estación de los cazadores norteamericanos de ballenas en la costa occidental de la América del Sur, y había por este motivo, a lo largo de la calle principal, que corre paralela a la playa, numerosos negocios norteamericanos de proveedores de buques, albergues de marineros, incontables bodegas de vino y cantinas y casas dedicadas a la prostitución. Antiguamente, Gran Bretaña enviaba también sus buques balleneros, y en 1830 había 91 surcando los mares vecinos, pero ahora eran principalmente de nacionalidad norteamericana. Cazaban a menudo animales de 20 metros de largo, que suministraban, además de otros productos, hasta 5 o 6.000 galones de aceite.” (14)
Litografía coloreada que representa la caza de ballenas por marinos de Nueva Inglaterra (EEUU), durante el siglo XIX.
En su breve paseo por el centro de
Talcahuano Treutler se da tiempo para alimentarse, y visita un restoram, donde
se sirve ostras, o quizás los típicos choros zapatos, muy
abundantes en esa época.
Asimismo,
recorre el poblado, llegando a la plaza e ingresando a la iglesia donde es testigo de la amenización del culto con melodías alemanes, situación
que le produce hilaridad.
“Visitamos primero un restaurant, donde no
sirvieron excelentes ostras, y luego
salimos recorrer la población. Llegamos a la
plaza principal, donde se encontraba una vetusta iglesia muy curiosa,
pasamos a oír misa. ¡Pero quién hubiera podido describir nuestra extrañara
cuando escuchamos, mientras todos estaban arrodillados y oraban, que un
organillo callejero tocaba una polka y otras de nuestras canciones profanas más
conocidas, para aumentar el recogimiento! Con mis compañeros de viaje apenas
pudimos contener la risa, procuramos salir a la brevedad posible, a fin de no
molestar. Me propuse que si tenía suerte en mi expedición, regalaría a esa pequeña
iglesia un organillo que tocara al menos hermosos corales.” (15)
Antes de abandonar Talcahuano observó los mantos de carbón de la playa, que los asocia a elevaciones de la costa post terremoto de 1835, testigos del auge carbonífero de Talcahuano de la década de 1840, actividad pionero y antecesora a las de Coronel y Lota.
“Cerca de la playa afloraba un potente manto de carbón, que se prolongaba debajo de varias casas. Según Fitz-Roy, la costa se ha elevado en esta parte cerca de tres pies desde 1835.” (16)
A las dos de la tarde Paul Treutler abandona Talcahuano, pasando frente al promontorio y desembocadura del río Biobío; navegando en dirección a Coronel y Lota, avistando en la bahía de Arauco, las islas Santa María y Mocha. (17).
Bibliografía y Fuentes:
(1) Pablo Treutler, La Provincia de Valdivia y los Araucanos. Tomo I, Santiago de Chile. Imprenta Chilena, 1861, pág. VII a X.
(2) Pablo Treutler, La Provincia de Valdivia y los Araucanos. pág. VII a X.
(3) Pablo Treutler, La Provincia de Valdivia y los Araucanos. pág. VII a X.
(4) Treutler Paul, Andanzas de un Alemán en Chile ,1851 – 1863. Traducción de Carlos Keller R. Editorial del Pacifico, S. A. Santiago de Chile, 1958.. Capitulo III, 1859, De Valparaíso a Corral y Valdivia, pág. 270 a 280.En www.memoriachilena.cl
(5) Treutler Paul, Andanzas de un Alemán en Chile ,1851 – 1863. Traducción de Carlos Keller R. Editorial del Pacifico, S. A. Santiago de Chile, 1958, pág. 17.
(6) Treutler Paul, Andanzas de un Alemán en Chile ,1851 – 1863 , pág. 14.
(7) Treutler Paul, Andanzas de un Alemán en Chile ,1851 – 1863 , pág. 12.
(8) Treutler Paul, Andanzas de un Alemán en Chile ,1851 – 1863 , pág. 18.
(9) Treutler Paul, Andanzas de un Alemán en Chile ,1851 – 1863 , pág. 271.
(10) Treutler Paul, Andanzas de un Alemán en Chile ,1851 – 1863 , pág. 272.
(11) Treutler Paul, Andanzas de un Alemán en Chile ,1851 – 1863 , pág. 275.
(12) Treutler Paul, Andanzas de un Alemán en Chile ,1851 – 1863 , pág. 275.
(13) Treutler Paul, Andanzas de un Alemán en Chile ,1851 – 1863 ,pág. 275.
(14) Treutler Paul, Andanzas de un Alemán en Chile ,1851 – 1863 , pág. 276.
(15) Treutler Paul, Andanzas de un Alemán en Chile ,1851 – 1863 , pág. 276.
(16) Treutler Paul, Andanzas de un Alemán en Chile ,1851 – 1863 , pág. 276.
(17) Treutler Paul, Andanzas de un Alemán en Chile ,1851 – 1863 ,pág. 276, 277.
Observación : Se autoriza la reproducción del material redactado e imágenes citando al autor y fuentes.


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